"En el sofá de la casa de mi abuela, sentado junto a mi hermano, sin poder movernos y mirando como nuestros primos siguen jugando. Porque lamentablemente nos toco un padre al cual le gusta que sus hijos parescan maquinas y se comporten según como el cree correcto. Todo estaba bien para mi y mi hermano cuando el no estaba, podíamos jugar, podíamos reír. El jamas jugo con nosotros, jamas lo hizo. Solo recuerdo su mirada seria, su voz grave y sus gritos ensordecedores. "Controlalos!" le decía a mi madre. seguramente creía que eramos maquinas, y cuando algo no hacíamos bien, porque simplemente no eramos adultos aun, y aun siendolo no haríamos todo bien, nos decía: "funciona!!". Al parecer el siempre creyó que eramos maquinas. A la hora de comer era una pesadilla. Un error con los cubiertos, un poco de sopa derramada, significaba un grito por parte suya. Almorzando bajo presión.
Ahora que ya tengo 20 años, siempre me dice que llegue temprano, que no tome, que no fume, que no ande mucho en la calle, que pasadas las 10 de la noche solo hay gente mala en ella, y una seria de sandeces que no vienen al caso.
Eh llegado a la conclusión siguiente:
El no quería que riéramos, no quería que jugáramos, el no quería que seamos niños...
...y ahora que ya no lo somos, cree que seguimos siendolo."
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

No hay comentarios:
Publicar un comentario